YO, NO SOY RUMANO

noviembre 11, 2008

La vida transcurre y, por la mera comodidad del bienestar, pasamos por alto muchas cosas. Se crean naciones estoicas que aguanten todo lo que les echen. La virtud es aguantar, sea con la moral apartada de los negocios de los Smith y compañía o sea con la identidad y dignidad en la conciencia política.

Tras unos cuantos días ya se puede tratar este tema: se abre la imagen y se acerca un señor y te tiende la mano para pedirte “trátame bien, soy rumano”. Lo primero que entra es fascinación, para acabar con cierto recelo. Nunca había creído que ser rumano fuese una especie de superderecho para que te traten bien fuera de tu país. Posiblemente, el govierno rumano sólo la haya financiado, esta campaña, en España, tierra no de conejos sino de otra estripe: estoicofs.

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