LA PUBLICIDAD VENDE MÁS A LOS RETRASADOS Y MISERABLES

Los anuncios televisivos son capaces de vender a las madres de los telespectadores más retrasados y los que no lo son tanto

Un buen eslogan es capaz de hacer creer que el caballo blanco de Santiago no era blando porque el blanco no es un color sino la suma de todos. Estas artimañas de refinados chamanes de la venta masiva las estamos viendo y viviendo desde hace unos pocos años con la denigrante cascada de mediocridad que empapa algunos anuncios. En la redacción de los mismos no se exaltan ni valores ni nada que conlleve algo de esfuerzo, sino todo lo contrario, todo aquello que reafirme el valor de lo fácil, lo sencillo y lo que no cause ningún problema a los que dirigen los entramados lazos socio-económicos.

En un principio, se hizo la luz; y después se pudo comprobar cómo Danone con su arroz con leche esterilizado y ‘embotellado¡ por una máquina, era mejor, no por sus nutrientes o cualidades intrínsecas, sino porque ‘mi madre’, un trabajadora, saca tiempo de cocinar el arroz con leche y puede jugar conmigo siempre y cuando no me haya matado antes. La deducción de la lógica y racionalidad perversa de los maquetadores no tiene desperdicio y es la siguiente: “Cuanto más nos compre tu madre, más te quiere; y si te cocina caseramente el arroz con leche, te quiere menos y eres un desgraciado”.

Esto se ha llevado hasta extremos desmesurados y que provocan situaciones esperpénticas cuanto menos. En los anuncios promovidos por la Ministra de la Igualdad, a la que habría que avisar de que en el gobierno de su jeque no hay la misma cantidad de machos que de hembras, se criminalizaba a todos los hombres de forma pasmosa por el simple hecho de ser hombres. Si un hombre pega a su mujer ‘nos hace partícipes a los demás’; y hay que hacer algo. Algo se hizo y fue el caso Neira. Se vio con valor, se vio un hombre con el provilegio otorgado por el gobierno de su país de mediar en la vida íntima de una pareja.

Desde que la vida íntima de una pareja no es legal porque así lo han querido las feminsitas, entonces cualquiera, aunque la total tutela y todo el poder coercitivo esté en manos del estado, puede, repito, cualquiera, puede entrometerse en la vida de los demás y mediar sin solicitar la presencia de las fuerzas de seguridad del estado, que para esto están destinadas. Ese fue el resultado lógico de la manipulación de la lengua llevada a cabo con una sofisticada maquinaria imparable como es la publicidad y las imágenes. Cabe decir que el gobierno de Zapatero es un magistral orquestador de este tipo de campañas. Y el PP, no.

Ahora podemos encontrar letras o frases memorables en los anuncios de Ikea, de CashConverters y de Telepizza. El primero apela a la individualidad más rónica predicada por cualquier necocon heredero de Adam Smith, pero con la perversa malversación de los ideales republicanos y la prostitución de los nacionales. El día que promocionen una cama económica podrán rebajar las dos subrepúblicas (la casa, y ahora la de la habitación) a una tercera, que estará limitada a eso, a la cama y a lo que en ella te resguarde, el ajuar.

El segundo es la mediocridad humana socialista que predica, por un lado, pero recorta y promueve bancos o iniciativas comerciales deshumanizadas de un capitalismo descarnado, por el otro, cuando es ‘mejor vender o malvender cualquier cosa, antes de que un amigo o conocido sea capaz de sacarle mejor rendimiento que el que tú has conseguido sacarle a eso’.

El tercero rebosa y retoma parte de todo lo anterior. Si ya nos faltaba poco para que las familias desapareciesen por completo y dejasen ya de ser monoparentales y pasasen a ser tan sólo ‘mono’ (pues hijos para qué os quiero), llega la iniciativa ‘menú individual pizzero para que nadie discuta’ y así se pueda ir a ver uno el partido de fútbol o, el otro, el programa de la señora en sendos televisores. Y el niño, con su menú del sábado noche (Con la cantidad de fútbol que se retransmite, esto ya se puede pasar al sábado tarde, domingo noche, y casi etcétera.), por supuesto, estaría jugando en su república con la Play, casi nueva, que pudo comprar en una tienda porque un supuesto hermano quiso venderla antes de que su hermano disfrutara de ella: ” Que se trabaje la suya -estaría pensando él-.” Lo peor es que ya ninguna familia come unida y, menos todavía, come lo mismo.

Finalmente, el arroz del cariño capitalista, que se acomodó muy bien al pasado buen ciclo económico, ve que acabará siendo parte de un menú individual privado de cariño, humanidad, etc. del fin de aquel ciclo y del inicio de éste que críticamente acaba de empezar. La lengua es como un ser vivo que se desliza entre nuestros dedos desde nuestros labios: ¡cuidado con lo que decís! ¡Y cuidado con lo que os dicen!

REDACCIÓN

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