8 DE MARZO: DÍA DE LA ANDROGINIA

El día de la mujer trabajadora parece el día de la mujer cabreada

Muchas personas de género femenino, como los sustantivos, han manifestado su día de odio como los dos minutos de 1984 de Arthur Blair. Las imágenes y la presencia en estas manifestaciones no parecían conmemorar ni de lejos el honor debido a la mujer trabajadora sino el llanto de la que desea más sólo por poseer un felpudito entre las piernas.

Las mujeres pretenden la igualdad sólo por el hecho de ser mujeres. Para conseguir su voto les han regalado una ley de discriminación a la capacidad y se llama de igualdad. La igualdad se puede ver, evidentemente, a todas horas: cuando miras la televisión de cada 5 periodistas uno es hombre; al mirar las películas porno, el sueldo de diez actores es el mismo que el de una sola pronostar (donde los hombres no son star); cuando quieres presentarte a las oposiciones para las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado debes medir 1’70m. y, evidentemente, las mujeres deben medir lo mismo, en su escala de la discriminación, esto es, 1’60m.

Esta celebración era para las mujeres que trabajan y, además, se les han unido las que lloran y quieren siempre lo mismo: “Sí, pero ¿y en los puestos directivos? Sólo hay hombres?” Típica frase de quien no llega por méritos y quiere llegar en masa para pasar entre la multitud de la ley. En las universidades el 80% del profesorado es femenino, de sexo, no de género. También hay que mirar que en el paro están más mujeres que hombres (60.000 mujeres más, que de hombres, sobre casi 3’5 millones), pues nada, hacemos otra ley que despida el excedente de hombres y se les regala el trabajo a las feministas. Porque ser feminista es chulo, ser pornostar sale rentable, pero ser machista es delito, casi, o sin él, y ser gigoló es un duro trabajo mal pagado (respecto a las pornostar).

Las mujeres florero sirven a todas horas. Si miras deportes puedes ver mujeres en todas partes. Antes no había lo que ahora ya hay en el fútbol, pero todos los programas, en especial los viciosillos de La Sexta, tienen una, dos o cuatro mujeres guapas y despampanantes en el terreno de juego. Pero claro: “El presentador es el negro enrollado del baloncesto americano de antaño…” Siempre es cuestión de quejarse. Si había pocos hombres en las manifestaciones era porque son insolidarios y machistas, y si hubiere muchos, pues que quieren acaparar el interés del día. Pues nada, que retransmita el fútbol una mujer, que haga El Intermedio otra y el espacio de Andreu Buenafuente que lo haga, no su sobrino, sino su prima.

Todo para ellas sólo porque son ellas, y los hombres a callar porque es delito ser hombre; hay que dedicarse a mirar revistas de muebles y aguantar que maten a tu hijo sólo porque a unos genocidas se les ocurre privatizar la vida de tu hijo en manos de los sustantivos de género femenino. El hombre no puede opinar sobre la vida de su hijo. Dios no castigó a la mujer con el parto, sino al hombre con imposibilidad de autoprocrear.

Puede parece que este editorial sea machista, pues no lo es. Es femenino, es materno, es fraternal, es comunitario, es socialista, pero sobre todo está a favor de vivir sensatamente, y de la vida de los herederos de este país que tanto ha costado consolidar. Las mujeres que quieran matar a sus hijo deberían hacérselo saber a sus novios antes de entablar relaciones sexuales, así estos podrían decidir si le dejan en sus manos la vida de su hijo o no; y poder así buscar una novia que quiera ser madre, algo que parece ser pecado.

El día 8 de marzo debería ser la reivindicación de la mujer trabajadora, pero también para las feas. Las guapas son las que salen en las noticias, en los programas, las pornostars de las películas y las que arrasan en los mostradores de las recepciones empresariales; para las feas quedan las películas gore, sado, hardcore, etc. Las feas trabajan de administrativas, de secretarias tras grandes y altos armarios, o son, por desgracia, esas mismas que reclaman a los hombres parte de su pastel cuando ya se lo han cedido hace tiempo a las guapas, a quienes en realidad deberían reclamárselo.

Lo que no es de recibo es que por el hecho de que cobren menos o no consigan mejores puestos haya que presuponer que eso no sea justo en muchos de los casos. También podemos inventar el día de la mujer inútil, a la que hay que estar diciendo siempre qué hacer y que reclama la igualdad de sueldo no ya con el hombre sino con la mujer capaz, activa, lista, viva, aplicada, y además, guapa que consigue su puesto, sea el nivel que sea, con su propio mérito, sin necesidad de obligar a la sociedad o a la imagen de las empresas, de los programas, o del propio hombre a hacerlo, a regalarles un puesto sólo por imagen.

Podemos inventar el día para la mujer que reclama ser igual que Nadal y la que quiere jugar en el Real Madrid o el Barça en el primer equipo, entre hombres. Y cada vez que se fracture una pierna será porque los hombres son tan malos y machistas que se lanzan contra ella porque les quitan puestos. Ahora nos van a querer vender que la chulapa que van a meter en la Fórmula 1 y que correrá al lado de Fernando Alonso lo ha conseguido porque es buena y que nada tiene que ver todo lo que se ha comido.

El histrionismo de la situación actual ya es ver la Hache haciendo un humor que está ahí porque está, y si pones a cualquier otra, pues lo mismo. Muchas redacciones o informativos o en ‘El Tiempo’ sólo salen mujeres. Pero claro, “los altos cargos ya se sabe, son de los hombres”. Siempre se pide rebajar para que los menos capaces puedan llegar; ¿por qué no se exige más allá del felpudito?

Basta ya de esa demagogia de que la mujeres deben demostrar no se sabe cuánto más para lo mismo; basta ya porque con todo el mundo estadístico siempre recurrente nunca se ponen dos personas con el mismo empleo y que se dictamine específicamente que la mujer cobre menos por ser mujer. Cobrará menos porque así le sale de sus partes al jefe, sea hombre o sea mujer. Quien paga, manda y si no te gusta: vete a Rusia; allí todos querían cobrar igual.

Nunca se ha visto que en una misma cadena de montaje, en el mismo puesto, un hombre cobre más sólo por ser hombre. Ni un solo restaurante paga más a un camarero que a una camarera, y apenas hay contadas camareras. Si tiene un cargo o alguna responsabilidad, sea quien fuere, cobrará más por ese cargo y según convenio: basta ya de tanto odio promovido y contagiado de algunas mujeres contra los hombres porque sólo salen perdiendo las generaciones futuras.

Hay más ministras que ministros. Pero claro, “qué ministerios” dicen las del género femenino y feminista. La cuestión legal es que ya no se cumple y la “miembra” no entra en acción para corregirlo, de hecho, cada vez que entra en acción mueren más niños.

REDACCIÓN

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: