BAILE DE CONEJITAS

Redacción Editoriales /JPLa legitimidad de la belleza

La depravación de los medios del País

Hemos podido comprobar que los periodistas están salidos. Tanto fotógrafos como reporteros, redactores y editores estaban a la caza del la foto de los culitos, de las caritas y de las curvitas de las mujeres que comparten un tramo de su vida con sus respectivos co-habitantes de su hogar, en estos momentos.

Pero a nade se le tiene que escapar la esencia de la mujer bella. La que se sabe bella, porque la que no lo sabe ha de emergerle el fervor por afectación mística y la que se sabe desposeída de ello reacciona de forma virulenta contra todo lo que representa. Así pues, estas dos mujeres se saben bellas, se saben observadas (no por nada que confiera artes manuales a su existencia) por su mero ser: ellas.

Toda mujer bella mira a la otra que lo es. A veces también a la que no lo es para darse cuenta de la suerte que ha tenido; y a veces también las que no lo son también miran a la que lo es para darse cuenta de la mala suerte que han tenido. Pues estas dos mujeres que políticamente no son nada, lo son en belleza: y se miran.

Es más que posible, por no decir imperiosamente necesario para ellas, que supiesen perfectamente el vestido que cada una de ellas iba a llevar en cada momento y a cada cambio de vestuario. ¿Se imagina alguien haber coincidido en el color de alguna prenda? No podía ocurrir.

Si esto del concurso de bellezas viene puesto ya por la misma reunión unilateral y ya va incluido en los costes de la muestra de amistad, bienvenido sea porque alegra las soporíferas cumbres, entretiene a los periodistas cuando no tienen más que programar y justifican un papel predominante de la mujer bella en la sociedad simplemente por ella misma sin necesidad de discriminaciones positivas.

Pobre Sónsoles, que tuvo que hacer acto de presencia. La Reina ya queda bien porque ella, aunque no tenga papel político, es Reina, sueño de toda princesa. Pero Sónsoles quién es. Tiene un marido que hay que ver: la ha obligado a participar en el encuentro de hembras para que saliese también en las fotos con la Sra. Sarkozy. Veremos si la Aidita no tiene trabajo pendiente en La Moncloa.

La pregunta es, ¿qué papel político tiene Sónsoles Espinosa? ¿Y qué posición ocupa en el encuentro de conejitas? De hecho, más bien es una liebre, porque esto de tener un comunista en casa te convierte en un hombre. Y tal y como la defienden las de El Mundo, quién necesita amigos como El País.

Aquí hay que hablar de música, claro, algo tenía que unirlas si no era lo otro. Redacción Editoriales /JPBienvenida sea la comunión de intereses tanto de hombres como de mujeres a la hora de ver esto: unos miran y otras observan. Somos iguales, y ya estamos unidos en algo.

REDACCIÓN

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