¿POR QUÉ LOS EXTRANJEROS COMEN Y SE DESCALZAN EN LOS AUTOBUSES?

Redacción Editoriales /JP
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Un niño inocente le pregunta a su madre: “-Mamá, ¿por qué los extranjeros tienen que comer siempre bocadillos de chorizo en los autobuses que van a la ciudad?” El chiquillo es de pueblo y para un rural inocente no hay maldad ninguna en preguntarse esto. Es de lo más natural. Lo que le sucede al niño es que no comprende la procedencia tanto de Amartya como la de Samuel. Ambos son dos grandes eminentes jugadores del monopoli internacional.

Uno dice una cosa, el otro le responde y ambos se divierten con la emoción que suscita ser leído y tenido en cuenta por todos los analistas del planeta. Que te miren 6 mil millones de personas debe resultar excitante. Pero al pobre niño estas divertidas disputas no le solucionan la inquietud. Así pues, su madre, por más eruditamente que le explicase el tema de las culturas amistosas no lograría calmar la duda natural al ver cómo otros hacen lo que les place en su casa. La ‘su’ del niño, no de la tercera persona que tanto reivindican ellos.

La madre se arma de valor e intenta que nadie escuche por detrás la conversación: “-Niño, de lo que se come se cría”. Y de este modo la madre deja las dudas del niño resueltas. Hay que decir que el niño es de un pueblecito cercano a la gran capital y a la gran ciudad. En su vida de blanco niño español se ha encontrado con una educación que nada tiene que ver con quitarse los zapatos y apestar en público, tampoco con ponerse a comer como si la existencia te fuese en ello, para un viaje de escasa duración a tenor de los lustros que alcanza a vivir un ser humano.

El niño, contento, se acerca a su madre y le da un beso: “-Gracias mamá por no engañarme. Ahora a ver cómo le dices a la abuela que tiene cáncer.” Es lo que tiene los niños, que son sinceros sin necesidad de ir bebidos.

Es real que los extranjeros llegan a cualquier país permisivo y hacen lo que les da la gana, no. Hacen lo que se les permite. Si el caso Hawa que comentábamos hace unos días se permite, entonces es normal y sino serían tontos, que todos reivindiquen lo que sea. Cuando no hay trabajo ni para los españoles, ¿es normal que vengan de fuera a reivindicarle a ZPatero que les de un trabajo digno? Esto mismo preguntará el niño cuando tenga que trabajar en un futuro; pero su madre no será quien tenga que responder.

Si ZPatero permite que los ilegales o agraciados con el regalo de la regularización se pongan ahora a pedir derechos que ni los españoles de sangre tienen, es normal que sea normal en su estado de cosas. Corbacho es como el frío que nos muestra el grajo. Ese Ministro de voz aguardientosa es el del trío calavera del gobierno de ZPatero: Justicia-Fomento-Inmigración. Estos son los pilares de la sociedad moderna: los mediocres al poder.

Estamos en un país con la justicia para los demás, con el fomento de cualquier tipo de acontecimiento para unos pocos y con la inmigración desbordante y galopante que satura cualquier sistema. Este es el país donde se come chorizo en los autobuses y donde se descalzan los que tienen ancha España y ya no sólo Castilla.

El PSOE pretende para los demás lo que no da para los suyos. Pero esto es falso, porque los suyos nunca fue ese millón completamente en paro. Ya sabemos que las familias, en paro o sin él, no les interesan. Lo único que pretende mantener el PSOE a todo trajín es los 10 millones y medio de votos necesarios para que siga gobernando. De dónde vengan poco les importa. A regularizar a todos y a dejar casar a niñas con viejos verdes, a dejar escupir a los chinos, cagar a los monos y comer y descalzarse a todos los extranjeros.

Eso sí, los conductores de autobús te llamarán a ti, españolito de este mundo, porque tú sabes hables hablar en cristiano. A los demás, entre que ya se les debe permitir todo, si les añades que no entienden ni la más remota palabra en castellano, pues obvian tener que hablar con ellos, para cuanto más prohibirles nada.

Y no te encares, que como les digas algo… “-Sí hijo sí, quédatelo todo para tu pensamiento porque si lo verbalizas te conviertes en racista (algo que tampoco es ilegal) y eres un monstruo. Ellos no, no son nada. Son pobres que no han tenido otro remedio que comerse el bocadillo en el autocar porque esperar a bajar a la llegada es pedirles demasiado.”

Redacción Editoriales /JP“-Mamá, ¿por qué ser español es tan triste?” Hijo, no digas eso que España no tiene la culpa.

REDACCIÓN

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